Desencarnados
Por ahí
vienen los aromas de los espíritus desencarnados;
huelen a flores, a madera a colores, a sensaciones
evocadoras, huelen a llovizna, a perfume eterno; viene para hacerse sentir para
que no los olvidemos para recordar que algún día seremos aromas también, son
sus esencias que alguna vez estuvieron presente en lo cotidiano formando parte
de nuestros sentimientos tejidos al viento del existir. Nos tocan, nos hablan,
susurran se hacen sentir para decirnos desde su amor esencia que aún están
aquí.
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